¿Sandías o Melones?

Hoy vuelve a ser noticia el acoso escolar por orientación sexual o identidad de género y al parecer lo más interesante no es el porqué sino el cómo y a quién. Es decir, cuéntame tus miserias por gustarte más la sandía que el melón.

Me resulta absurdo el debate. Considero que ante cualquier tipo de violencia la respuesta debería ser solo una: el rechazo. Pero como creo también que la denuncia pública es uno de los caminos en la lucha por la igualdad de los derechos humanos, voy a prestarme por primera vez y voluntariamente al juego de ‘las víctimas’.
Mi nombre es Jose Cuadrado, tengo 26 años y no he estado nunca con una mujer. No por falta de oportunidades, por pedante que parezca, simplemente porque el sexo femenino no activa en mí esa zona cerebral relacionada con la excitación sexual. Por este motivo, en mi infancia, adolescencia e incluso a día de hoy soy señalado, juzgado y motivo de burla.

“¿Cuántas veces me tienen que insultar para que se considere acoso?”

Para cualquier adolescente, descubrir que su orientación no se corresponde con la socialmente impuesta heterosexualidad es muy confuso. Sobre todo, cuando el sujeto no entiende lo que siente, no cuenta con referentes y el resultado final es el estigma. Por ello, en más de una ocasión, miles de jóvenes de mi generación nos hemos repetido las palabras que la diputada Sonia Sierra pronunció al defender la moción contra el acoso escolar y la transfobia, en el Parlament de Cataluña: “¿Cuántas veces me tienen que insultar para que se considere acoso?”.

La orientación no es solo un comportamiento sexual, es también un sentimiento: una identidad. Por ello, es importante hablar sobre ‘el origen’ y destacar que no existe una teoría única y válida. La comunidad científica sigue sin una respuesta, investiga desde diferentes líneas de estudio contrapuestas basadas en factores biológicos, genéticos, psicológicos e incluso sociales. Pero de momento, sabemos que desde 1990 la homosexualidad no es una enfermedad o un problema de salud gracias a la presión de los colectivos a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sabemos también que en España desde 2005 las parejas del mismo sexo pueden contraer matrimonio, unirse legalmente -o como se le quieran llamar- y visibilizar una realidad social. Y sabemos también que desde 2014 Cataluña lidera la lucha por la erradicación de la homofobia y la transfobia.

“la homosexualidad no implica ni más ni menos infelicidad, enfermedad o trastornos. Es la homofobia la que causa suicidios entre los jóvenes”

Así que, volviendo al tema de la identidad y ‘¿por qué sandías y no melones?’, se debe concluir que la explicación puede ser tan simple como entender que a un niño le puedan gustar las patatas fritas pero odie el puré. Podemos intentar buscar una explicación científica, ciertamente resultaría interesante, pero la esencia no es tan complicada. Por lo tanto, ¿es el asunto tan grave como para señalar al niño y llevarlo al médico porque no le gusta el puré?

De acuerdo con la Sociedad Americana de Psiquiatría: “la homosexualidad no implica ni más ni menos infelicidad, enfermedad o trastornos. Es la homofobia la que causa suicidios entre los jóvenes”. Por ello, he escrito este artículo, porque #todossomosalan, #todossomosjose y #todossomospersonas.

Publicado por Josemola

@josecuadrado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: