“No existe la ropa de hombre o la ropa de mujer. La ropa no tiene género”

‘Échale pluma’

Por Jose Cuadrado

“No existe la ropa de hombre o la ropa de mujer, eso es un invento. La ropa no tiene género”. Así de contundente se expresa Christian Nandín, un auténtico transgénero que defiende que “cada uno debe vestirse como quiera”, y critica que “falta un poco de tolerancia y terminar de abrir la mente” porque “todavía existe demasiada gente anticuada”.

Christian Nandín
Christian Nandín – Tarragona

Christian es de Tarragona, tiene 18 años y ha estudiado peluquería e imagen personal. Se considera una persona “extrovertida, dinámica y simpática”, y disfruta utilizando su cara como molde para dar rienda suelta a su imaginación. Empatiza con influencers como Otto Vanz, King Jedet o cualquier artista de RuPaul. De hecho, uno de sus referentes es James Charles, en quien se basa y se inspira para crear sus make-up looks.

Cuando le preguntas sobre qué considera que es un chico o una chica, su respuesta es simple: “igualdad” porque “una chica y un chico pueden pensar lo mismo”, e ironiza sobre que “las diferencias se quieran basar en los rasgos físicos”. En ese sentido, nos explica que creció creyéndose Wonder Woman y que empezó a fusionar géneros desde bien pequeñito. Hoy en día, juega con ‘parecer’ tanto un hombre como una mujer, “depende de cómo me levante”, explica.

Cristian reconoce que ha sufrido discriminaciones por su aspecto físico e incluso intentos de agresión. Recordemos que, por increíble que nos pueda parecer, la discriminación hacia el colectivo sigue existiendo; y el Instituto de la Mujer* nos recuerda que la plumofobia es un agravante. En el caso de Cataluña, un reflejo de esta realidad es el estudio anual de l’Observatori Contra l’Homofòbia (OCH) que revela una media de 100 agresiones LGTBI-fóbicas al año, agresiones que representan únicamente entre el 10 y el 15% de la realidad. Por ello, en esta ocasión –y tomando a Christian como referente– quiero reflexionar sobre un tipo de fobia muy sutil: la plumofobia.

Pluma vs. Plumofobia

Si no estás sensibilizado con el concepto, es posible que cuando hables de ‘la pluma’, lo hagas asociando ideas de forma equivocada y discriminatoria. ‘Marica loca’, ‘pasivorra’ o ‘bollera con camisa de cuadros’, son algunas de las etiquetas mal preconcebidas consecuencia directa de la heteronorma ¿De qué estoy hablando? De las expectativas de lo que se supone que debe ser ‘un hombre’ o ‘una mujer’ y que tan solo sirven para señalar, cuestionar y juzgar a todo individuo que se aleje de ese estereotipo, independientemente de su orientación sexual, pues se trata de una cuestión estética.

De este modo, la plumofobia está presente en diferentes ámbitos de nuestra sociedad, intentando legitimar formas más válidas de ser homosexual, y podemos sufrirla con preguntas como: ‘¿estás seguro?’, ‘¿quién hace de chico y quién hace de chica?’, ‘no me importa que seas gay pero que no se te note mucho’ o ‘¿has aparcado ya el camión?’. Y lo más grave de la plumofobia es que se trata de una forma de discriminar que está presente dentro del propio colectivo. ‘Soy gay pero no tengo por qué ir con una bandera en la frente’, es un ejemplo que demuestra que vivir dentro de la diversidad, no te hace automáticamente tolerante con todas sus expresiones.

¿Dónde podemos encontrar plumofobia?

  • Heteronorma: se extiende en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad: tele, cine, publicidad, literatura, arte, inscripciones y formularios… limitando el concepto ‘diversidad’ e imponiendo constantemente modelos de vida heterosexistas que no encajan con el conjunto de la actual sociedad. Recordemos que a día de hoy en 72 estados del mundo es ilegal que los hombres mantengan relaciones entre ellos, en el caso de las mujeres, en 45 y la pena de muerte por homosexualidad se aplica en 8 estados.
  • Si os descargáis cualquier App para ligar, observaréis como una parte considerable de los usuarios rechaza de forma explícita ‘la pluma’ con descripciones de perfil claramente ofensivas y discriminatorias.
  • Rol sexual: que el sexo solo se entienda si hay penetración, y que a su vez ser penetradx signifique obligatoriamente sumisión y feminidad, revela cuánto queda aún por aprender.
  • La estética: azul para niños y rosa para niñas; ropa de chico y ropa de chica o las niñas tienen vulva y los niños tienen pene, es otro ejemplo de etiquetas que limitan la diversidad e invisibilizan a muchas personas.
  • Comunicación No verbal: ‘camina bien’, ‘compórtate como un hombre’, ‘las mujeres tienen que ser femeninas’, son ese tipo de comentarios que reafirman la constante imposición de asociar feminidad a la mujer y masculinidad al hombre, dejando de lado la posibilidad de jugar con los géneros.

Échale pluma

La pluma, como las travestis, tiene la cualidad de ser transgresora y romper esquemas.  Se trata de una manera de ser y de estar en el mundo, una forma de desenvolverte y expresarte completamente alejada de los estereotipo ‘hombre’ y ‘mujer’. Rechazarla es inadmisible en pleno siglo XXI. Además, es algo grotesco para lxs que vamos de ‘modernas’ y, por supuesto, es incongruente que suceda dentro del propio colectivo.

Por todo ello, os invito a superar complejos, prejuicios y tabúes y dejar atrás etiquetas que únicamente dividen. Por respeto y admiración a todas esas personas singulares, échemosle un poco de pluma a todo: juguemos con los géneros, pintémonos una uña, pongámonos tacones, abracemos la diversidad y pongamos barreras a la discriminación. #STOPplumofobia.

Publicado por Josemola

@josecuadrado

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