ELITE termina con los romances Disney, los príncipes azules y los happy endings

Ver ELITE me producía una pereza espantosa. ‘Serie española para adolescente que pretende reventar estereotipos’, había leído por ahí. ‘Vale, ¿y?’, pensé. ¿Cuántas campañas de márketing con potentes trailers nos habremos tragado para después ver el piloto y descubrir que la serie es un mojón más gran grande que la torre pepino de Barcelona? Era muy escéptico con Elite pero esta vez debo reconocer que la segunda apuesta española de Netflix España no defrauda, ¿por qué? porque trata los temas de siempre pero desde una perspectiva algo más cercana a la realidad.

Elite Netflix España
Imagen promocional de la serie española en Netflix ‘Elite’

Empecemos por lo que a todos nos ocupa y nos preocupa: ‘el amor’, y es que en Elite no hay amor. Bueno, haberlo ‘haylo’ pero no de ese típico, tópico y estereotipado amor Disney que puede provocar una sobredosis de azúcar.

El amor en Elite

Los ingredientes para la receta amorosa son los engaños, la lucha de poder, los intereses personales, el poliamor o la bisexualidad y alguna que otra droga. Algo que, por una maldita vez, hará que parezca amor de verdad. Sí, las tramas amorosas en Elite no tienen nada que ver con ‘Pasión de Gavilanes’ o ‘El secreto de puente viejo’, con todos mis respetos a la fantasía. Y tampoco es eso que suele vender  el cine americano heterosexista, machista y estereotipado (en la mayoría de los casos).

El ‘amor’ en la serie es algo muy parecido a la llamada de cualquier amigx explicándote las pocas esperanzas que le quedan por culpa del desastre emocional en el que se encuentra. Además, algo que encuentro muy acertado es que en la serie los personajes estarán tan ocupados con sus ‘movidas’ que lo último en lo que pensarán será en ese príncipe azul o esa princesita de viva el país de la piruleta. Eso ya es cosa del pasado, de 1999.

Escena de amor de la serie española Netflix 'Elite'
El poliamor y la bisexualidad en Elite Netflix

Homofobia, bullying y racismo en segundo plano

Que los temas de siempre como la homofobia, el bullying o el racismo- estén en segundo plano y no sean el eje temático principal de los personajes que lo sufren es un acierto. Sí, es una lacra y hay que combatirla pero esto es una serie adolescente, la pedagogía debe ser entretenida y un ejemplo a seguir. Por ello, BASTA ya de dar  la tabarra con personajes victimistas y débiles que parecen disfrutar recreándose en su sufrimiento.

Beso gay Elite Netflix
Beso Entre Omar y Ander en Elite Netflix

En Elite distintos personajes serán discriminados: por homofobia, por racismo o por falta de poder adquisitivo pero ese no será su principal problema existencial, sino un añadido más. Y lo mejor, no vivirán atormentados por ello, de un modo u otro, lo combatirán y serán un ejemplo para el espectador. Como es el caso de la pareja gay, Omar y Ander. El primero tiene que lidiar con la dificultad de ser camello, gay y marroquí en una familia conservadora; mientras que el segundo solo tendrá el gran problema de ser un niño bien y deportista cuyo padre le exigirá altos rendimientos en el mundo del tenis.

Nadia Elite España
Nadia, Elite España

El personaje de Nadia y su familia darán pie a cierto racismo en la serie. La estudiante llevará el hiyab (pañuelo) en un principio, pero después deberá quitárselo para poder seguir estudiando en el centro. No obstante, este será un tema por el que se pasará bastante de puntillas. Con algún que otro remilgo, rápidamente se integrará y los grandes conflictos culturales los tendrá su padre, personaje con el que en ningún momento se intentará conectar o explicar su comportamiento, simplemente se le presenta como un retrógrado. Es una pena que la serie no se adentre un poco más en la cultura musulmana, como por ejemplo el momento en el que la madre de Nadia invita a Guzmán a tomar el té con ellos.

El VIH rompe con la etiqueta gay en Elite

La gran sorpresa (medio SPOILER ALERT) la da el personaje de Marina, una chica nice con VIH. Nada nos hace pensar que ella pueda ser seropositiva, primero porque no es un hombre gay, segundo porque es una mujer y tercero porque es blanca y rica. Por lo tanto, el momento en el que se revela que Marina tiene VIH nos quedamos ‘locos de la cabeza’ porque el esquema mental es VIH = gay (y vicioso). Desmontar este estereotipo es otro gran acierto.

Como ella misma explica, cualquiera puede infectarse (que no contagiarse) y ella tuvo la mala suerte de infectarse con su anterior pareja. En la serie, Marina es indetectable, es decir, que tiene el virus controlado en su cuerpo por la medicación y no puede transmitirlo, algo que podría permitirle mantener relaciones sexuales sin preservativo (algo NO aconsejable puesto que una cosa es el VIH y otra las ITS). En todo caso, en la serie el tema del VIH, como muchos otros, queda en segundo plano, ya que Marina tiene  otros problemas con los que lidiar como por ejemplo su triángulo amoroso con dos hermanos.

5 motivos para ver Elite

Uno de los mensajes clave de la serie es que ‘todos tenemos los mismos problemas’. Da igual el estatus social, y eso es especialmente importante en una edad en la que no sabes quién eres aún y cada día es un paso más para conocerse a unx mismx. Aún así, debo añadir que el modo en que se trabaja la lucha hijxs vs. padres me parece contraproducente en algún caso. No obstante, Elite aporta un soplo de aire fresco al género adolescente (y no tan adolescente) y debemos verla por:

  1. Tratar los temas de siempre desde una perspectiva algo más realista y sin idealizar.
  2. Dar visibilidad a la bisexualidad, al VIH y a la heteroflexibilidad.
  3. Los protagonistas no son víctimas, son personas con problemas que intentan solucionarlos.
  4. Hacer que millones de jóvenes de todo el mundo les empiece a sonar el concepto ‘indetectable’.
  5. Todo lo que no se ve funciona (dirección, producción, cásting, interpretación, selección de la banda sonora…).

Seguramente, Elite no se convertirá en una serie de culto sino en una moda pasajera, sobre todo teniendo en cuenta que ya se han renovado 2 temporadas más, algo arriesgado que puede cargarse el gran hype de la serie. Aún así, si te apetece una dosis de realidad adolescente o si no eres tan joven y quieres quedarte espeluznado con los gustos, intereses y aficiones de la nueva generación Z, Elite es un must.

Publicado por Josemola

@josecuadrado

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